Descubrir el Alto Cidacos. La Rioja

Antón, R., Grande, J., Sáenz, M.
Descubrir el Alto Cidacos. La Rioja

Sobre el libro

Piedra y agua. Estas son las dos constantes que marcan el paisaje y la vida del Alto Valle del Cidacos. Piedra y agua sobre las que se edifica un territorio en el que, siglos de convivencia entre un medio duro y hostil y la tozudez del hombre por instalarse en el espacio, han alcanzado un equilibrio hermoso y frágil que ha merecido la declaración de reserva de la biosfera.

Porque es precisamente la supervivencia de ese paisaje que, quizá como pocos otros lugares, alcanza aquí en su totalidad el calificativo de cultural.

Pues si intensa ha sido la labor de las aguas bravas y estaciónales del río Cidacos, de sus afluentes y de los infinitos arroyos y torrentes que en breve pero impetuosa vida aparecen tras las lluvias abriendo las sierras y modelando los montes, no menos activa ha sido la mano del hombre.

Si algo nos llamará la atención al recorrer el extremo meridional del Valle del Cidacos, serán las terrazas, asombroso monumento al trabajo, el esfuerzo, y el tesón del hombre en su lucha por arrancarle a un terreno pobre e inhóspito, un palmo de tierra para la supervivencia. Una obra que, a pesar del atentado del tiempo y el abandono, ha dejado una huella singular e indeleble en el paisaje.

Y nos sorprenderán también los monumentales edificios a orillas de los ríos, fantasmas de un pasado industrial nacido a expensas de la fuerza del agua. Y el ganado pastando libre. Y su arquitectura tradicional.

Y sobre esto el pulso de la naturaleza, de sus bosques, de su fauna, de sus laderas desnudas, de su riqueza micológica,de un entorno que mantiene su pulso latiendo eterno en el tiempo. Así es el Alto Cidacos, un territorio para pasear, para descubrir, para recordar. 

 

Patrocinado por: 
Mancomunidad de Dinatur
Año: 
2005