Los no tiempos

Sepinum
07/03/2013

Releía el otro día, no se muy bien por qué, el ensayo de Marc Auge Los no lugares. Espacios de anonimato y la verdad es que, otra vez, me vinieron algunos pensamientos arremolinados a la cabeza.

 
Y lo primero que me vino a la cabeza, que no será lo último ya que la lectura del texto me ha producido un efecto muy diferente a la primera vez, es la terrible idea del cambio de nuestra percepción del tiempo. Y de la relativización de los conceptos del tiempo y de la distancia. Unidos por medios de transporte cada vez más rápidos y con unos sistemas de comunicación que permiten que cualquier proceso por nimio que sea pueda ser conocido por buena parte de la humanidad al instante, hablar de distancias queda desde luego a un segundo término. El término es tan relativo en este momento que ni siquiera es un condicionante principal para… ¡el precio del transporte!
Un mundo cada vez más pequeño, pero en el que además todo pasa más rápido, muy rápido, demasiado rápido. Auge nos dice que la idea de progreso (el después se explica por el antes) ha muerto. Se ha convertido en algo tan autónomo como efímero, hasta tal punto que no somos capaces de entender su verdadero papel.
 
La historia se diluye en esta contemporaneidad en la que lo que está pasando es ya pasado, historia y, más exactamente, olvido. Porque tampoco es “antes” o al menos como yo lo interpretaba hasta ahora.
 
Este interesante razonamiento de Auge, nos lleva a algunas curiosas reflexiones. Por ejemplo si todo pasa tan deprisa ¿Qué queda? Y, sino queda nada, ¿verdaderamente importa? ¿le importa a alguien?.
 
 
Cuando la noticia de esta mañana ha desaparecido esta tarde pisada por otra avalancha de nuevas, cuando vivimos a un ritmo de 300 tweets por minuto, cuando la obsesión es estar enterado de ese “lo último” que va a dejar de serlo en pocos segundos,...
Una permanente carrera contra un reloj que, paradójicamente, casi carece de importancia. Porque en realidad es un no tiempo…
 
Perdida esta relación que teníamos con algo tan vital como ese tiempo que sólo nos toca disfrutar una vez, ¿Qué más se transforma?, si todo es presente permanente y asfixiante, ¿Dónde está el futuro?.
 
Me voy a la cama, mañana nos toca un día duro, rápido, difuso, acelerado, ¿intrascendente?. Un testimonio más de estos ajetreados no tiempos que nos toca vivir.

Imágenes: 
Los no tiempos

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